Cuando volví a Melilla

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Autor: Maria Victoria Santos

Cuando volví a Melilla, después de quince años, la encontré como yo la recordaba, asomada al Mediterráneo, orgullosa y altiva, con las piedras de la ciudad vieja rezumando historia y heroicidad.

En su regazo, la Melilla de mi niñez, con rectas calles llenas de edificios modernistas, la hermosa y bella Plaza de España dónde está situado el magnífico y señorial Ayuntamiento, hoy sede de la Asamblea.

Los parques Hernández y Lobera, dónde tantas veces jugué de niña, pulmones de la ciudad, llenos de palmeras y plantas que embellecen su entorno.

Los habitantes son amables y acogedores. Quizás sea debido a las cuatro culturas que en ella viven y que la han enriquecido a través del tiempo.

Con todas estas características, Melilla puede competir con cualquier ciudad andaluza, quedando como una de las más hermosas de la costa mediterránea.