Excursión a Los Pedroches

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FIN DE SEMANA EN LOS PEDROCHES

Los socios de la Casa de Melilla en Madrid realizamos un viaje a la comarca de Los Pedroches que la persistente lluvia del primer dia no logró deslucir.

En un ambiente de amistad y camaradería que se consolida día a día entre los componentes de la casa regional de Melilla en la capital, visitamos una de las muchas zonas rurales inmerecidamente desconocidas de nuestra España.

Rica en patrimonio histórico, artístico, agrícola y ganadero, con una industria basada en la importante cabaña de cerdo ibérico que cuidan y mejoran con profesionalidad y mimo, y en la producción de aceite de oliva de primera calidad; la comarca del Valle de los Pedroches está habitada por unas gentes que saben obtener de su tierra el generoso fruto que les ofrece. Con un esquiso trato con sus visitantes, a los que acogen con amabilidad y cortesía ejemplar, se han propuesto, ahora, desarrollar una nueva industria: el turismo, y dar a conocer tan bonito y amable lugar. Seguro que lo conseguiran y su esfuerzo se verá premiado con el éxito de la misma manera que lo han conseguido con ese jamón, que ha llegado a ocupar la primera posición en un país como el nuestro que la ocupa a nivel mundial.

A las 08:15, la hora prevista, ya estábamos todos en el autobús frente a la puerta cero del estadio Santiago Bernabeu.

2autocar

No había que esperar nada más así que nos pusimos en marcha camino de la Venta del Charco, nuestro primer destino.

Una parada en el camino para desayunar unos, tomar un tente en pie otros y echar un cigarrito, o varios, unos cuantos; y en unas cuatro horas y media o cinco, ya estábamos en el complejo rural donde nos alojaríamos durante nuestro fin de semana por la dehesa cordobesa.

Ya el camino nos sorprendió a la mayoría que no conocíamos esa parte de la provincia de Córdoba. A pesar de la intensa lluvia que nos acompañó desde la salida de Madrid, el verdor, frondosidad y la variedad de la flora que poblaba el territorio nos hizo corto el camino alegrándonos la vista.

Una rápida gestión en la recepción, todo estaba bien organizado, y en unos minutos cada uno en su habitación.

El complejo estaba formado por numerosas casas de dos o cuatro habitaciones dobles, amplias, bonitas, bien equipadas y cada una con su cuarto de baño individual; un amplio y cómodo salón-comedor con acceso a un patio-terraza para disfrutar los días de buen clima, un servicio y una cocina con una completa equipación.

Las zonas de uso común estaban constituidas por un agradable bar-restaurante con un amplio comedor, el spa y la piscina. Lástima que la intensa actividad que nos esperaba no nos permitiera disfrutarlo como hubiésemos querido.

3primera comida

Apenas nos dio tiempo de echar un vistazo a las habitaciones y dejar nuestro equipaje. Pronto reclamaba nuestra presencia otro autocar, el que durante el resto de la jornada nos transportaría en nuestros desplazamientos por la comarca.

En unos minutos otra vez en camino hacia Villanueva de Córdoba donde nos esperaba la comida. Nada extraordinario, pero una rica comida casera que nos sentó estupendamente, en especial una estupenda y calentita sopa de menudillos que nos entonó el cuerpo un poco alterado por el viaje, la no muy agradable temperatura y la lluvia que no nos abandonaba.

4pedroche llegada

Terminamos de comer y, recuperadas las fuerzas, de nuevo al autocar en dirección a Pedroche, capital de la comarca.

Cuando llegamos la lluvia parecía que quería aguarnos, nunca mejor dicho, el viaje; pero no lo consiguió, echamos mano de paraguas y chubasqueros y recorrimos y visitamos el pueblo.

Nos gustó especialmente la Torre y no solo porque nos resguardó del aguacero. Una maravilla de construcción que nos dejó impresionados por la maestría de los canteros y constructores de la época. Algunos no pudieron subir hasta el último nivel visitable, pero solo ver la planta baja y el exterior era suficiente motivo para que el remojón hasta llegar, mereciera la pena.

Desde arriba, entre las campanas que nos homenajearon con sus tañidos que podéis oír en el vídeo de abajo, tuvimos la oportunidad de disfrutar de una bonita panorámica a pesar de que aparecía difuminada por la neblina provocada por la lluvia y la humedad.

Al terminar la visita a la torre la lluvia nos dio un pequeño descanso que aprovechamos para visitar la Parroquia de El Salvador y el resto del pueblo.

5torre pedroche

Y rápidamente de nuevo al autobús que esta vez nos acercaba a Dos Torres, villa cargada de casas blasonadas que pudimos recorrer siguiendo la llamada ruta de los escudos, porque el paréntesis ofrecido por las negruzcas nubes todavía duraba.

Entre los escudos que daban fe de las numerosas familias nobles y ricas que en su día poblaron la villa, llegamos a la ermita de Nuestra Señora de Loreto donde su titular aguardaba para recorrer las calles de la población al día siguiente en que saldría acompañada por sus vecinos y militares del Ejército del Aire de la Base Aérea de Morón, con la que la villa está hermanada. Fiestas en las que se esperaba que tras dos años de interrupción, los aviones aposentados en dicha base volvieran a cruzar su cielo acompañándoles en su celebración.

Lamentablemente nos quedamos sin ver el Pozo de las Nieves, pero el tiempo apremiaba y la estrella de las visitas de nuestro fin de semana exigía sus preparativos.

Cogimos de nuevo el autocar y camino hacia la Venta del Charco. Allí un pequeño descanso, un cambio de ropa para acomodarnos al frío que presentíamos para la noche, y la cena; esta vez un suculento menú confeccionado con productos del rey de la dehesa, el cerdo ibérico.

Con el cuerpo cargado de energía, el cansancio que no solo no nos vencía, sino que tan siquiera nos hacía mella, y con la prevención de algo de abrigo y un buen paraguas, de nuevo a nuestro inseparable autobús, que entre lluvias y escampadas, nos llevó al pueblo de Añora, donde nos esperaba una larga e impresionante noche. Las sorpresas, que la visita a la Comarca de Los Pedroches nos estaba causando, no habían terminado.

La primera, nada más parar el autobús.

Podemos asegurar que no estaba preparado puesto que ni conductor, ni guía, ni organizador conocían su existencia, pero quiso el destino que nuestra arribada fuera en la calle Melilla, casualidad que apreciamos mientras bajábamos del autobús. Así que el primer acto era obligado, foto al canto.

6calle melilla

¿Quiso Añora darnos un homenaje en agradecimiento por nuestra visita o fue todo una casualidad provocada por un sistema dinámico caótico? Dejémonos de metafísica y matemáticas y disfrutemos de nuestra visita, aunque de momento vamos a dar un salto en nuestro relato y vamos a continuar desde el final de la jornada porque este episodio lo dejaremos para luego y lo vamos a disfrutar contado por nuestra amiga María José García Alonso que lo hace desde el corazón y no como una simple crónica.

La lluvia nos dejó disfrutar de Añora y su casi secreto arte, solo durante un escaso cuarto de hora nos azotó con ganas y aprovechamos para recomponernos con un rico chocolate calentito y unos deliciosos dulces caseros que los lugareños ofrecen con generosidad a sus visitantes.

Entrada y asentada ya la madrugada, nuestro autobús nos llevó de regreso a la posada y a eso de las tres, un poco largas, pudimos encontrarnos con nuestra cama que aguardaba generosa para darnos el ansiado descanso tras la larga e intensa jornada.


Amaneció aún nublado pero la lluvia daba la impresión de que estaba dispuesta a santificar el domingo y poco después el ansiado sol se abrió paso en el cielo de la dehesa y nos ofreció una luminosa mañana para seguir disfrutando de nuestro viaje.

13mudejar

Recogimos maletas y pertenencias, entregamos las llaves de las habitaciones y tras un reconfortante desayuno con dulces y el delicioso pan y aceite de la tierra, tras subir al autobús que nos había traído de Madrid, abandonamos definitivamente la Venta del Charco con el pesar de no haber disfrutado de sus posibilidades, pero con las anotaciones correspondientes para contar con ello en el futuro.

Aparcamos nuestro autobús en Villanueva de Córdoba y con la alegría que el luminoso día inyectaba en el ánimo, recorrimos la villa y continuamos sorprendiéndonos con los descubrimientos que en nuestra excursión estábamos haciendo al recorrer estos rincones de la, tristemente, tan desconocida España. La sorpresa por los descubrimientos comenzaba a convertirse en rutina y tras cada esquina esperábamos encontrarnos con algún nuevo tesoro arquitectónico, artístico o histórico.

14refugioVisitamos las cruces de mayo de la localidad, recorrimos sus calles, volvimos a disfrutar del arte, la belleza y la historia encerrados en la Iglesia de San Miguel. Visitamos una antiguo refugio antiaéreo, el centro de interpretación de la dehesa y nos maravillamos con la labor y obra que las Hermanas Obreras de Jesús realizan en su impoluto y bonito convento ofreciendo cuidados, posada, alimento y educación a los niños de la comarca que alojan, durante los días lectivos del curso escolar, para contribuir así de forma esencial a su formación y escolarización dando solución al enorme problema que la diseminada distribución demográfica causa en el proceso formativo de su población más joven.

Convento que como era de esperar guarda en su capilla otro tesoro artístico más; esto empieza a dejar de sorprender ¿verdad? Pues no, si queríamos otra sorpresa la teníamos y es que el aire que en la tranquilidad del silencioso convento respirábamos ofrecía a nuestro olfato el resultado de otra manifestación artística más, el arte de la hermana cocinera.

Puestos los jugos gástricos en movimiento, parecía que fuera premeditado, cogimos el autobús y nos acercamos al secadero de jamón. En las instalaciones de IBESA, pequeña empresa especializada y dedicada exclusivamente a los productos del cerdo ibérico puro de bellota, el verdadero señor de la dehesa, nos esperaban para explicarnos minuciosamente el proceso de elaboración del tesoro culinario de la comarca, el jamón que actualmente está considerado el número uno de España. Para finalizar nos ofrecieron una generosa degustación de productos con la que no fuimos capaces de acabar.

15segunda comidaY de allí a comer, previo aperitivo de migas.

¿Aperitivo? Extraño aperitivo que consistió en un plato de ricas migas con tropezones de ibérico por persona. Pues nada, aperitivo, comida y todo lo que hiciera falta. Larga y entretenida sobremesa y a la salida del restaurante la foto de familia de rigor, la despedida de nuestro nuevo amigo Pedro Medel que nos organizó tan enriquecedor y agradable viaje, y de una forma tan profesional, a la vez que familiar, en su trato.

Tras felicitarle por su trabajo y trasmitirle la felicitación para los guías que nos enseñaron las riquezas y maravillas de ese rincón Cordobés con inconfundibles muestras de un amplio conocimiento y amor por su tierra, nos subimos a nuestro autobús para ponernos en camino a casa.

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Si a la ida disfrutamos del paisaje a pesar de la lluvia, no quiero ni contar de la belleza de la dehesa iluminada por el espléndido sol, poblada por sus despreocupados habitantes; no solo el inconfundible rey sino también el variado ganado ovino y bovino que disfrutando de las bondades de la zona pastaban tranquila y relajadamente.

Poco más adelante, la sierra con su abundante y diversa variedad arbórea; y al final del camino, Madrid. Y fin del viaje.

La vuelta a casa, las despedidas, las manifestaciones de alegría por lo gozado en el fin de semana y los deseos de que continuemos con estos agradables y enriquecedores viajes que nos permiten convivir y reforzar los lazos de unión entre los componentes de la Casa de Melilla en Madrid.

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Pero esto no termina aquí. Recordemos que habíamos dejado pendiente una etapa de nuestro periplo que vamos a recorrer, antes de acabar, relatada por María José:

"Nos recibió el Valle de Los Pedroches con niebla y densa lluvia. La luna grande y hermosa jugó ... hasta esconderse, y la noche de la Velá, llena de magia, tradición y amor, nos sorprendió.

7cucharillas plasticoCruz decorada a base de cucharillas de plástico, paciencia y mucho arte (detalle)El pueblo de la Añora (Córdoba) celebra el primer domingo de mayo la Fiesta de las Cruces. Durante toda la noche es la Velá (en vela para reverenciar a la cruz). La magia de la noche las rodea y el calor y luz de las hogueras cercanas las acompaña.

8cruz interior

Diseminadas por las calles las cruces de piedra aparecen vestidas, adornadas con ramos y flores blancas. Con gran creatividad sus gentes nos demuestran que con materiales sencillos: papel, tela, plástico, cera ... y mucho amor logran crear escenas, cuadros de gran belleza.


Las cruces interiores (dentro de las casas) bandas o tiras de suave tela blanca arropan y envuelven la cruz, con mil florecillas salpicadas por el lugar.

Aquí la tradición aporta pequeñas cruces de oro que son el regalo de la familia del novio a la novia cuando formalizan la relación o conciertan matrimonio.

9cruz exterior

Cada cruz tiene su grupo de veladoras, porque son las mujeres las creadoras y responsables de seguir esta tradición.

11detalle 1Detalle12detalle 2DetalleAl amanecer se sabría quien se llevaría el primer premio.

Un chocolate calentito, ofrecían con dulces típicos, para caminar por la noche fría.

El domingo apareció con una explosión de verdor. Las dehesas respiraban vida, ricos pastos para distintos tipos de ganado. Caminos y calzadas recorren estos valles por donde transitan diferentes culturas.


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Pueblos de las siete villas: Pedroche, Dos Torres, Villanueva de Córdoba ... Nos han dejado un agradable recuerdo por su rico patrimonio: edificios, palacios, casas señoriales, iglesias; siglos XV y XVI. Muy importante son los ricos artesonados de las iglesias construidos por los mudéjares que se quedaban en los territorios conquistados por los cristianos. Y por no faltar hasta un refugio antiaéreo. Sobre estas tierras su reina y señora La Virgen de Luna.

Gracias a la Casa de Melilla en Madrid y a sus colaboradores que nos han proporcionado el ir a conocer este rincón de Andalucía.

Que siga el ánimo y entusiasmo que ponen para llevar adelante esta Casa.

Una entusiasta melillita.

M.J. García Alonso."

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