Fiesta de Navidad y II Aniversario

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LA CASA DE MELILLA EN MADRID CELEBRÓ SU II ANIVERSARIO Y LA NAVIDAD

El pasado sábado 15 de diciembre de 2012, con una fiesta íntima y en familia, solo socios y muy pocos invitados muy allegados, la Casa de Melilla celebró su segundo año de existencia, aprovechando la ocasión para felicitarse las fiestas de Navidad y el año nuevo.

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En el local propiedad de la socia Milagros Moreno, donde desarrolla su actividad profesional como consultora de belleza independiente, que cedió generosamente para la ocasión, se reunieron unos sesenta socios que recibieron por sorpresa y en directo, de boca del Presidente, la anhelada noticia de que la Casa de Melilla en Madrid ya tenía sede donde poder desarrollar, a partir de ahora, sus actividades.

La celebración comenzó con unas palabras de salutación y bienvenida de Julio Miranda, Presidente de la casa regional, con las que anunció a los asistentes, en primer lugar, los cambios y reestruccturación de la Junta Directiva que habían sido aprobados en una reunión celebrada minutos antes del comienzo de la fiesta, motivados por la baja en la Junta del Secretario de la Casa, Manuel Lisbona. A continuación felicitó a todos los componentes de la asociación melillense por su segundo cumpleaños aprovechando este momento para anunciarles que desde ese mismo día estaba cerrado el trato para el arrendamiento de un local en la calle del General Margallo de Madrid, donde quedará ubicada la sede social de la Casa de Melilla, y que solo quedaba pendiente, como mera formalidad, la firma del contrato que, por razones obvias, no se podía realizar hasta el lunes 17.

mago ninaNiños y mayores divertidos y sorprendidos con la magia del Mago JaqueLa noticia, que pilló por sorpresa a la mayoría de los asistentes, fue acogida con una gran alegría manifestada con fuertes aplausos y caras sonrientes de todos, muchos puestos en pie para mostrar, de forma más fehaciente, su emoción.

El presidente continuó diciendo que este deseado momento daba por alcanzado el principal objetivo que se había propuesto la Junta Directiva para su primer período de gestión, comenzado hace año y medio tras la formalización y puesta en marcha de la asociación.

Y no es el momento de las falsas modestias, dijo, sino el de manifestar claramente y con orgullo, que esto lo hemos conseguido todos nosotros, la centena de melillenses de nacimiento y corazón, que hemos confiado, partiendo de la nada, en que este proyecto lo podíamos sacar adelante y hemos apoyado con nuestra participación, nuestro trabajo y nuestras cuotas, a que la Casa de Melilla en Madrid sea una realidad. Por supuesto que hemos recibido ayudas, pero también nos ha costado conseguirlas tanto como el local para nuestra sede y el camino no ha sido tan fácil como se nos dijo cuando empezamos. Pero no es el momento de recordar las piedras y zancadillas que nos hemos podido encontrar en el camino, sino de recordar a los que nos han apoyado en esto. Debemos reconocer que la arriesgada apuesta que hicimos para concentrar todo nuestro esfuerzo en el último mes del ejercicio económico haya salido bien gracias a la intervención del Presidente Imbroda y su equipo de Presidencia y Protocolo de la Ciudad Autónoma, que oyeron nuestra petición desesperada de hace una semana e intermediaron para que la ayuda que teníamos concedida, y que a punto de cerrar el ejercicio no había llegado, lo hiciera en el último momento. Y tampoco debemos dejar sin mostrar nuestro agradecimiento a Blas Jesús Imbroda, Decano del Colegio de Abogados de Melilla, que, desde que nos conoció, reconoció nuestro trabajo, esferzo y seriedad, y apoyó incondicionalemnte en todo lo que le hemos pedido. Ni debemos olvidarnos de los muchos melillenses que desde Melilla nos han ayudado con su trabajo, arte y ánimos a sacar este proyecto adelante. Este es el momento de disfrutar lo conseguido y de mostrar que ha sido gracias, sobre todo a nuestro esfuerzo, el de todo el cuerpo social; y al enorme trabajo que hemos realizado la Junta Directiva que me honro en presidir.

Todavía queda mucho camino por recorrer, muchísimo, pero ya hemos salvado el principal escollo del camino, el que hizo fracasar anteriores intentos de asentar una casa regional de Melilla en Madrid: disponer de una sede social que permitiera fijar un punto de encuentro de los melillenses y de partida para mostrar nuestra tierra a los habitantes y visitantes de Madrid.

Sobre este punto terminó diciendo, Julio Miranda, que estaba seguro de que a partir de ahora, demostrado ya en tantas ocasiones que los melillenses de Madrid vamos en serio, recibiremos una ayuda y un apoyo mucho mayor de la administración melillense para conseguir entre todos que Melilla tenga en su casa regional madrileña la representación que se merece en la capital de España.

frenteEntre la merienda y el Roscón de Reyes, expectación durante el espectáculo de magia.Finalizó deseando a todos que pasaran una feliz Navidad en compañía de sus familias y amigos y que el año 2013 traiga la ansiada recuperación económica que todos esperamos y, lo más importante, trabajo para todos. Para la Casa de Melilla el año nuevo no podía empezar de mejor forma, esperemos que para los melillenses y todos los españoles sea igual.

A continuación invitó a todos a disfrutar de la tarde, la merienda preparada y de la fiesta.

La fiesta se prolongó por más de tres horas de animada charla con la alegría, de fondo, por la noticia recibida y de volver a encontrarnos una ocasión más los socios más antiguos y las presentaciones e intercambios de referencias con los recien incorporados.

Durante el transcurso de la misma contamos con una larga, divertida y amena actuación del Mago Jaque, que con sus ¿trucos? (algunos eran imposibles, seguro que era magia de verdad) y buen humor nos hizo disfrutar a todos.

Finalizó con la degustación de un sabroso Roscón de Reyes, que además de la tradicional sorpresa traía en su interior unas adivinanzas que en caso de acierto concedían un pequeño, pero divertido, regalo a su poseedor.

Finalmente llegaron las despedidas y los cariñosos deseos de todos para con todos. A la vez, sin darnos cuenta, comenzó a crecer en el interior de cada uno la impaciencia y surgieron las primeras preguntas. ¿Para cuando la inauguración?

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