Casa de Melilla en Madrid
Resumen historia de Melilla

Resumen historia de Melilla

Autor: Manuel Lisbona Gil socio fundador de la Leer más
Casa de Melilla en Madrid

Casa de Melilla en Madrid

¡Bienvenidos a la Casa de Melilla en Madrid!  Leer más
Quienes somos

Quienes somos

La Casa de Melilla en Madrid es la Leer más
Hazte socio

Hazte socio

Si quieres hacerte socio e informarte de las Leer más
  • 1

Autor: Manuel Lisbona Gil socio fundador de la Casa de Melilla en Madrid

A partir del 17 de septiembre de 1497, Melilla es Española, mejor dicho, volvió a ser española...pero antes de entrar en ésa cuestión ¿Qué fue antes? ¿Qué es lo que la ha hecho legendaria, como pocas ciudades en el mundo?

ciudadela 7272a

Monumento a la flota pesquera

 

Primera parte: Hasta 1497 Ir al índice

Empecemos diciendo que Melilla tiene historia suficiente como para ocupar un sinfín de libros pero como ése no es nuestro cometido, nos dedicaremos a esbozar su nacimiento y su posterior andadura a través de los tiempos, que dicho sea de paso, han sido repetidas veces durísimos. No en vano en alguna ocasión se le ha llamado “la hija de Marte”, tantos han sido los períodos de guerra que ha sufrido. Sin embargo ha sobrevivido a todos ésos avatares.

Aunque los hallazgos arqueológicos en el Rif demuestran que las civilizaciones provenientes de la península fueron las primeras pobladoras de ésa tierra, Melilla nació para la Historia fenicia; como no podía ser de otra manera dado su enclave: en el Mediterráneo, pegada al mar y al abrigo de un cabo, hoy el de Tres Forcas, entonces Rus- Adir. La ciudad le daba nombre al cabo o el cabo a la ciudad.

El comercio fue la razón, pero no se imaginó aquel pueblo de navegantes que la fundó, la relevancia que tendría con el tiempo.

galapagos 1

Ya en aquella primera época, constituyó un enclave muy importante y los intercambios con los pueblos bereberes de la zona, de la península y del resto del litoral africano debieron ser intensos, haciendo seguramente de bisagra entre la península y el resto de enclaves fenicios al este.

La hegemonía de Cartago -de origen fenicio también- con su expansión por el norte de África y otras zonas hizo de Rusadir una metrópoli tributaria de ésta, pero con la derrota del Imperio Cartaginés en las guerras púnicas, pasa a depender de Roma.

Con el Imperio Romano, no sólo se mantiene sino que deja de ser sólo “oppidum” (colina o montículo fortificado) y ”portus”, para subir de categoría y adquirir estatus de ”colonia”, empezando a figurar en las descripciones romanas y sus itinerarios. Es cuando por primera vez es española, debido al hecho de depender administrativamente de Hispania, el germen de lo que hoy somos.

La llegada de los Vándalos al norte de África, tiene como consecuencia la destrucción (haciendo honor a su nombre) de todo lo que encuentran a su paso enla Mauritania Tingitana, Rusadir incluída, como parte de ésa provincia africana de Hispania, a pesar de la resistencia ofrecida.

Sin embargo, casualidades de la historia, Rusadir volverá a ser romana , pero ahora gracias al Imperio Romano de Oriente, en época de Justiniano, que reconquista toda la zona incluída Cartago.

Ésto tampoco duraría, ya que la reconquista por los visigodos hispanos con Sisebuto al frente, no se haría esperar. Otra vez vuelve la ciudad, que todavía conservaba su nombre primigenio, a pertenecer a España, restableciendo el pujante comercio y el esplendor que tuvo atrás

Tampoco sería para siempre ya que la invasión musulmana, con su origen en las remotas tierras de Arabia, llegaría hasta ella -más tarde pasaría a la península- forzando a su población, mezclada con el pueblo bereber y ya cristiana, a refugiarse en las montañas del Anti-Atlas.

Mientras durase ésta ocupación, la sufrida Melilla -que cambia ya de nombre en éste periodo- tendría que aguantar todavía las razzias de los piratas normandos que la saquearían por completo dejándola tan debilitada y exhausta que los reyezuelos del interior la empezaron a codiciar.

p santiago 2

Puerta de Santiago

Por ella se enfrascaron en luchas intestinas estériles y que llevaron al hastío a sus gentes, obligándoles a abandonar la noble ciudad, no sin antes destruir sus murallas y todo lo que pudieron de ella. Se acabó el esplendor una vez más.

Con la invasión árabe de España pasa a depender del Califato de Córdoba, y de nuevo sus dueños vuelven a ser peninsulares, teniendo un protagonismo especial en las comunicaciones entre los dos continentes.

¿Quién puede decir a la vista de su historia que sus raíces no han sido tan fuertes con España, tan españolas, como cualquier otra ciudad peninsular? Y eso ya antes de la decisiva toma de posesión, que no conquista, de D. Pedro de Estopiñán, que por cierto, será un desconocido para muchos españoles pero honrado y sentido especialmente dentro del corazón de todos los melillenses.

Él fue quien definitivamente hincó el pendón de la casa de Medina Sidonia, al servicio de la corona de España, con toda la determinación que la historia y su futuro requería.

Sucedía un atardecer de un 17 de Septiembre de 1497, indudablemente un decisivo día para Melilla y para España.

Todos los que hoy componemos la Casa de Melilla en Madrid y que hemos empezado esta singladura de representar con toda la dignidad que se merece nuestra amada ciudad y darla a conocer, en Madrid y dondequiera que fuésemos, nos sentimos tan orgullosos de ésa fecha que desde aquí rendimos un sincero y respetuoso homenaje a aquél Contador Mayor del duque de Medina Sidonia: D. Pedro de Estopiñán que junto al Maestro Mayor de la Artillería de España: D. Francisco Ramírez de Madrid -esto sí que es casualidad- consiguieron, sin derramamiento de sangre, pero con toda la pericia, preparación, audacia y determinación del mundo, que Melilla, reinando los Reyes Católicos se incorporase definitivamente a España.


Segunda parte: 1.497 - A la actualidad Ir al índice

Vista ya la primera parte de su excepcional forja, bueno será recordar cosas que acontecían por aquella época.

Faltaban todavía: veintidós años para que Magallanes (20 de septiembre de de 1519) zarpase de Sanlúcar para dar la vuelta al mundo, quince años para que Navarra se incorporase a la corona de Castilla.

El Rosellón seguiría siendo todavía español durante doscientos años más, antes de pasar a ser francés.

Y al otro lado del mundo, la primera ciudad fundada en Las Indias con el nombre de Nuestra Señora de la Asunción de Baracoa (actualmente Baracoa , en la parte oriental de Cuba), lo fué catorce años después, en 1511.

Sólo habían pasado cuatro años desde el asalto de los aborígenes indios al famoso Fuerte de Navidad que Colón estableció en La Española en su primer viaje antes de regresar ala península.

Y para no extendernos más, una fecha: Abril de 1497, nace D. Pedro de Valdivia, el extremeño que llegaría a ser un gran militar y conquistador español que entre muchas cosas, fue el fundador de la ciudad de Santiago de Nueva Extremadura, tiempo después, la hermosa ciudad de Santiago de Chile.

Con esto queda ya mejor ubicada la fecha de la llegada de Pedro de Estopiñán.

Hasta la venturosa realidad de hoy, nuestra querida ciudad ha pasado por las mismas situaciones que la madre patria más algunas añadidas debido a su enclave africano y a su condición de vigía y baluarte adelantado de España.

Ya asentada Melilla, como ciudad española de pleno derecho, existencia y capacidad de defensa, sólo tenía como incomodidad, la hostilidad periódica de las tribus vecinas a las que respondía la heroica guarnición con una cerrada defensa del recinto.

En 1766, reinando Carlos III, se intentó resolver el conflicto diplomáticamente mediante un tratado con el Sultán Muley Mohamed, que se comprometió a velar por el orden, respeto y buena vecindad con las ciudades españolas -Ceuta y Melilla- y con nuestros peñones: el de Alhucemas y Vélez de la Gomera.

Sin embargo los ataques se siguieron sucediendo, causando siempre bajas entre los españoles y obligándolos a una continua vigilancia y resistencia.

No se imaginaban los enemigos de enfrente, la determinación y capacidad de sacrificio de aquellos héroes que muriendo en combate y pasando múltiples penalidades por conservar aquél pedazo de tierra española, estaban tan resueltos a hacerlo.

Por si fuese poco, al Sultán apenas le duró la fidelidad al tratado firmado con el embajador español. Traicionándolo, se lanzó inesperadamente sobre la ciudad en 1774. Enterados los españoles con cierta antelación de las malas intenciones ya habían previsto el refuerzo en artillería y fortificación. Al mando, el general D. Juan Sherlock, llegado desde la península, con órdenes expresas de resistir a toda costa.

Allí fracasó el Sultán en su empeño; enfrente tenía a una ciudad que no pensaba rendirse. Juntos, la guarnición y la población civil melillense, defendieron heroicamente, una vez más, aquélla tierra querida. Tal fue la importancia y número de atacantes, que desde Málaga hubo que enviar refuerzos y provisiones.

Aguantando un asedio en toda regla, un intensísimo bombardeo y las múltiples cargas contra ella, hizo desistir al enemigo en su empeño, emprendiendo finalmente la retirada después de tres meses.

La agotada ciudad, que había resistido el asedio, recibió merecidamente las felicitaciones y el aprecio de parte del Rey Carlos III por carta expresa dirigida a sus defensores.

procesion 600

La Legión: en procesión por la calle del Ejército Español

Todo volvió a la normalidad hasta que la invasión napoleónica de España afectase de nuevo a la ciudad. Esta vez no con esfuerzos bélicos, sino acogiendo a miles de prisioneros franceses después de la derrota de éstos en Bailén; al igual que lo hicieron la isla de Formentera y las Canarias con otros miles de desgraciados abandonados por su emperador.

Después del levantamiento del pueblo español en 1808, Melilla, conminada a prestar juramento de lealtad al rey José el Intruso, se negó.

Enterados los franceses, volverían las penalidades a aquella heroica ciudad que decidió que moriría antes que rendirse a los enemigos de la Nación, según documento firmado por el gobernador Teniente General Conti y la plana mayor de Melilla

Carencias y privaciones volvieron a ser sus compañeras al serle cortado el abastecimiento desde los puertos peninsulares. Ésto no fue óbice para que parte de la guarnición de Melilla participase en la guerra contra el invasor, consiguiendo pasar a la península, en una extraordinaria aventura, para unirse a la lucha contra los franceses.

Otro suceso extraordinario sucedió en 1838, la sublevación del destacamento del Regimiento del Rey. Se creó la "Junta de Melilla por Carlos V", que duró hasta que consintieron el relevo por una guarnición isabelina para no dejar desprotegida la ciudad.

En 1860 llegamos al momento del Tratado Hispano-Marroquí (paz de Wad-Ras). Con la firma del tratado se recuperan los territorios aledaños que siempre habían pertenecido a Melilla. Se delimitaron, hasta hoy, por el alcance de los obuses del cañón “El Caminante” y la ciudad se empieza a expandir con fortificaciones para defender su perímetro y garantizar su seguridad.

Nuevos problemas amenazan otra vez, desembocando en la llamada Guerra de Margallo (1893-1894) debida, cómo no, a problemas fronterizos con las cabilas cercanas que llegan, en su ataque, a cercar la ciudad una vez más y en la que muere en combate el general.

En las postrimerías del siglo XIX sucedieron otras cosas en Melilla: Se conviertió en puerto franco y recibió a insurrectos y traidores, traídos presos desde Cuba, debido a su fama como presidio en la península.

Este último hecho provocó que el nombre de Melilla cruzara el Atlántico. Al regreso de estos presos a la isla dieron el nombre de Melilla a varios lugares. Algunos de ellos permanecen en la actualidad. Desde aquí les deseamos a nuestros hermanos melillenses -su gentilicio allí es el mismo- un futuro venturoso. (Si lo deseas puedes obtener más información sobre el tema accediendo a nuestro módulo de vídeos de Melilla donde puedes ver un interesante documental de INMUSA Televisión Melilla o pinchando sobre este enlace).

En 1904 recibe una visita especial, la del Rey AlfonsoXIII, hecho que inundaría de alegría y esperanzas a la ciudad dándole una mayor consideración; aunque no bastaría para llevar definitivamente la paz a la zona.

En 1894, quince años después de firmada la paz con el sultán, que no con los rifeños, éstos vuelven a atacar asesinando a seis españoles en los trabajos del ferrocarril de las minas del monte Uixan; compradas con capital español y francés en la zona acordada de influencia española, según la Declaración de Londres de 1904. Este hecho desata la guerra de 1909. Es en éste año en el que sucede el triste episodio del Barranco del Lobo en el que muere, entre otros, el general que mandaba la columna, el general Pintos.

Reforzada Melilla con artillería y más guarnición (elevándose a un total de 35.000 hombres), se consigue la ocupación y pacificación nuevamente.

Establecido ya el Protectorado en 1912 por el Tratado de Fez con el acuerdo del sultán Abdeljafid de Marruecos, queda la zona norte bajo la influencia y administración española.

España empieza la construcción de infraestructuras y penetración pacífica en la zona.

Pero el levantamiento en 1920 de algunas cabilas y las crecientes deserciones de parte de las tropas regulares indígenas junto con una escalonada pérdida de posiciones militares españolas, condujeron a una sangrienta derrota de las fuerzas expedicionarias que llevaron el peligro del desastre a las puertas mismas de Melilla.

La ciudad quedó prácticamente desprotegida ante la rebelión rifeña que exaltada y envalentonada por sus éxitos no dudaba en asaltarla.

Llegados a éste punto, merece resaltarse una fecha: 1920, año en que se funda La Legión, a la cual Melilla va a estar indisolublemente unida y agradecida.

Millán Astray y Francisco Franco serían sus creadores. Para su utilización en África como unidad militar especial se creó con el nombre de “Tercio de Extranjeros”.

Es la Legión, junto a otras unidades de infantería, la que desembarca en Melilla para la defensa y posterior reconquista de todo el territorio. Melilla está salvada. Allí empezó la leyenda de ésa gloriosa unidad militar.

Terminada la guerra del Rif, la ciudad vuelve a disfrutar de la paz y se convierte además en la capital oriental del protectorado, manteniendo suficiente guarnición militar para asegurar ya definitivamente la tranquilidad de la plaza.

Vienen entonces los tiempos de expansión, urbanización y embellecimiento de la ciudad moderna, que había empezado su magnífico desarrollo urbanístico de la mano de una persona de excepción: Enrique Nieto y Nieto, el arquitecto y discípulo del genial Gaudí, que dejará en Melilla un legado arquitectónico y artístico que situará a Melilla como la segunda ciuadad modernista española, inmediatamente después de Barcelona. Llegado en 1909 y ya antes de ser arquitecto municipal en 1.931 había dejado su impronta en edificios singulares de la zona moderna. El trazado de calles, parques y jardines realizado por él dará a Melilla la belleza que la caracteriza y que conserva hoy como un auténtico tesoro.

En la guerra civil de 1936, la ciudad se alzaría un dia antes, el 17 de julio, a favor de las Fuerzas Nacionales, en contra de la II República; permaneciendo leal a su bando en toda la contienda.

Volvería a sus límites en 1956, fecha de la independencia de Marruecos, y desde esa fecha no ha hecho más que desarrollarse como cualquier otra ciudad preocupada por su futuro y modernización, teniendo unos magníficos servicios, que se mejoraron notablemente en 1969 con la inauguración, ya en territorio melillense, del nuevo aeropuerto, sustituyendo al histórico y bello aeropuerto colonial de Tauima.

La ciudad va mejorando día a día esos servicios con sus ojos puestos en el futuro.

Y ya estamos en el siglo XXI. Es Ciudad Autónoma dentro de la estructura del Estado Español desde 1995. Se yergue en el Norte de África, altivo, orgulloso y hospitalario, ése baluarte español refugio de virtudes y repleto de historia, contemplando el devenir de los tiempos; con la confianza puesta en sus hijos y la dedicación de todos los que la quieren y admiran, entre ellos, nosotros: La Casa de Melilla en Madrid.

En pequeño resumen :

Numancia, Melilla, Cartagena de Indias, Zaragoza, Baler, y cientos de sitios más, han jalonado nuestra historia demostrando la valentía, el sacrificio y el honor, creando la grandeza del Pueblo Español.

Melilla ha contribuido fielmente en lo que la suerte le deparó a forjar ésa grandeza.

Querido lector, llegados hasta aquí, no podemos por menos que preguntarte : Realmente: ¿No es para quererla?


Bibliografía Ir al índice

Melilla ( Constantino Domínguez Sánchez)

Ceuta y Melilla, 20 siglos de España.( Antonio Troncoso de Castro)

Melilla en el corazón (Mª Victoria Santos de Martín Pinillos y Alicia Mª de los Reyes García Fernández)

Melilla-Apuntes de su historia militar (Severiano Gil Ruiz- Miguel Gómez Bernardi.


Vídeos sobre la historia de Melilla expuestos en los museos de Melilla Ir al índice

Para completar esta semblanza o apunte sobre la historia de Melilla puedes ver estos vídeos que de una forma clara y escueta te ayudarán, de forma visual, a tener una panorámica de conjunto sobre el desarrollo, construcción y crecimiento de este bastión africano de España.


La Arqueología en Melilla


Recintos de Melilla, un museo del arte de la fortificación militar


Así fue creciendo Melilla y su fortificación.



Melilla la Vieja, el mayor museo de la ciudad



Melilla Califal

Montaje en español, inglés y francés



Melilla Modernista

Montaje en español, inglés y francés

Colaboradores

  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7