Casa de Melilla en Madrid

En Melilla siendo gobernador de la plaza Juan de Perea y por el ingeniero Miguel de Perea es construido en el año 1551 el puente de Santiago que salva el foso del mismo nombre. El escudo de Carlos V es colocado en el frontis de la puerta de Santiago.

Al mismo Miguel de Perea, se le atribuye la construcción de una capilla en el túnel que desde la Plaza de la Maestranza conduce a la de la Avanzadilla, que se llamó la Capilla Gótica de Santiago desde el principio o después de restaurada por orden del Gobernador Francisco Rodríguez en 1622, la última y definitivamente reparación data de 1955.

ENTREGA XVII

Capilla de Santiago, con bóveda gótica, única
muestra del Gótico religioso en África

La Bóveda de la Capilla de Santiago, único gótico que existe en África, es un honor que podemos pregonar todos los melillenses, como hizo el ilustre nacido en Melilla, Miguel Fernández, premio Nacional de Literatura, numerosos galardones conseguidos, destaca la distinción merecida de “Hijo Predilecto e Hijo Preclaro y Medalla de la ciudad de Melilla”, generacionalmente ha sido encuadrado en los llamados “Poetas del 60”. 

En el título “Melilla Ciudad Sorpresa” que recoge 21 crónicas periodísticas de Melilla, en la que hace el número catorce página 76, podemos leer del ilustre Miguel Fernández la titulada “Un Gótico en África”, de la que hacemos el siguiente resumen:

<< No es altisonancia ni atraco al lector el título que antecede. No puede pensarse al decir gótico que estemos refiriéndonos a un monumento grandioso; a una fábrica para el culto; a una mansión noble. Pero la realidad es que, siendo leve y minúscula, la pequeña bóveda de la capilla de tránsito de Santiago Apóstol en la vieja Melilla, aunque tardío, es indefectiblemente, un gótico. Más que su alcance artístico es su interés histórico… llevar este sentido estético a un continente de por sí extraño a toda corriente artística que no sea la peculiar de sus razas;…No surge así en tierras africanas el techo pequeño de ojivas de la Capilla más que por ser Melilla, ya en las postrimerías del XV, núcleo de una comunidad cristiana, que empezara a edificar la ciudad cinco años más tarde del descubrimiento de América>>.

Continuando con otros fragmentos de ésta crónica añadimos

<< Por lo reducido de sus medidas, rincón tal vez para una sola oración, para el desposorio de un hombre o una mujer sin más acompañante que el celebrante; para un signarse la frente con urgencia. Este habitáculo rompe su cielo en arcos de ojiva con un rosetón centrado los radios>>

y

<< Sigue la ojiva aquí. Alza los ojos el nuevo peregrino y por leve que la muestra sea, tal vez le dé el pensar que no pudo el artista definir su goticismo con un aire mudéjar que a él se le ocurre como posible resultado por ser sureña la aportación al nacimiento de Melilla. Fuera únicamente que la procedencia de buril era hispana; que el artista anduviese de jubileo por Santiago, o tal vez bautizado en la catedral de Sevilla>>.

Fernández en otro fragmento de su escrito deja muy claro que la arquitectura en Melilla, no es la característica del “minarete o el tótem” (culto a un determinado animal, planta u objeto inanimado); “el gran techo de paja tribal, ni escenificación alguna al rito donde se sacrifica al venado” y sí al “templo con aroma de incienso”. Magníficas palabras que señalan que en Melilla no existen indicios de otras costumbres y religiones que no sean las de España.

El 1 de agosto de 1552, se produce lo que parece ser en Melilla el primer bautizo importante libremente solicitado, el que apadrina el propio Gobernador, el acta recoge que vino huyendo del Jerife, se le pone por nombre D. Francisco, poderoso debería ser cuando se le aplica el Don, privativo de gente importante y se traslada a la Península.   

En 1552, se acuerda otro Asiento entre la Casa Real y la Ducal, pero las condiciones son distintas a las anteriores, la guarnición era inferior en número, la tenencia, gobernación y administración de Melilla, eran casi por completo de la carga del Duque; la Corona sólo concedía un montante anual de 2.800.000 maravedíes y 2.000 fanegas de trigo. Los sueldos de los hombres de guerra ascendían a 1.998.750 maravedíes, (incluidos los 150.000 maravedíes del gobernador y los 60.000 del veedor) y 1.800 fanegas de trigo. Con el resto 801.250 maravedíes y 200 fanegas de trigo, el Duque tenía que mantener a los más de setenta hombres no considerados de guerra: jinetes, hombres de campo con el encargado, hombres de mar, patrones de barca, notario, alguacil, cirujano, boticario, cura, barbero, gentes de oficios y añadir a estos gastos los del Hospital y la Iglesia, que hacían un total 1.270.000 maravedíes, por lo que el Duque ponía de relieve que para la guarda de Melilla tenía que poner de sus ingresos personales 468.750 maravedíes.     

En carta del 1 de abril de 1553, Francisco de Medina escribía al príncipe:

“Don  Luis Manrique cristiano nuevo se a ydo a los moros y nos llevó un caballo que nos hace más falta que no su persona”.

Las huídas protagonizadas por algunos renegados, contribuían al aumento de la desconfianza hacia el moro que era bautizado al hacerse cristiano. 

Existe un alarde fechado el 24 de abril de 1553, Legajo 478, Folio 155, que Salafranca Ortega cita; en el mismo se relaciona uno por uno los 300 hombres que forman la guarnición de Melilla, destaca el nombre de Elvira Pérez con categoría de enfermera a buen seguro es la primera mujer que ostenta cargo oficial en la ciudad, no se señala el número de personas no sujeto a revista, que entre mujeres, niños y de profesiones varias podrían superar los cien.    

El alarde de 8 de septiembre de 1553, disminuye la cifra de la guarnición de Melilla y la sitúa en sólo 253 más las autoridades en total 259 personas, la presencia civil cuenta con 200 ciudadanos que son: 10 gastadores de obras (dedicados a la construcción), unos 20 esclavos de ambos sexos, 100 entre chicos y chicas, 60 mujeres casadas y otras 10 de vidas erradas.

El 21 de octubre de 1553, desembarca en la Mar Chica el turco Salah Rais, trae consigo dos galeras, nueve galeotas y veinte piezas de artillería, desde Melilla se  observa con cierta zozobra la operación y dado el estado de deterioro de algunos torreones y partes de las murallas se teme por la seguridad de la plaza, pero el  peligro  se  diluye, cuando los turcos que desembarcaron con todos sus pertrechos se dirigieron hacía la misma Fez y con aviesas intenciones.

Melilla, su entorno e historia