Casa de Melilla en Madrid

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Peñón de Vélez de la Gomera. (3)

En este año el costo de las guarniciones de las plazas españolas en el Norte de África, tienen los siguientes asientos anuales en ducados: Melilla 19.000; El Peñón de la Gomera 12.000; Oran-Malzaquivir 90.000 y la Goleta 80.000, los dos últimos son los más retirados y los más propicios al ataque de los turcos, por lo que tienen guarnición más numerosas y coste más elevado. El Peñón de Vélez de la Gomera que estaba en poder de los turcos y que mandaba el traidor español Ferret, es recuperado por España el 6 de septiembre de 1564. Una vez que se fue confirmando la seguridad del Peñón, éste se convirtió en presidio a donde se enviaban tanto presos comunes como a desterrados, los últimos se convertían en valiosa ayuda a la hora de hacer frente a los ataques de los moros.

En 1569, la escuadra de Don Juan de Austria fondea en la laguna de la Mar Chica. Al año siguiente el gobernador Francisco Sánchez de Córdoba, construye una torre para vigilar los huertos de fuera de la ciudad de Melilla, para poder evitar que los moros los robaran. Estos huertos al parecer se encontraban en lo que en la actualidad es la Plaza de las Culturas. 

En febrero de 1571 se cerraron los aljibes de la ciudad que hay debajo de la plaza de Armas, siendo gobernador de la Plaza D.Francisco Sánchez de Córdoba. El melillense Juan Antonio de la Estrada diría que los aljibes filtraban el agua salubre, fresca y clara.

Desde la Torre del Vigía de Tierra se observaba cuidadosamente el Campo Exterior y el más lejano dándose las alarmas o rebatos, por medio de la campana de la Vela, que todavía subsiste en la Torre del edificio, llamado del Reloj, situado en la Plaza de los Aljibes.

En la parte opuesta existía un Vigía de Mar atento a señalar el paso de embarcaciones enemigas. Si su número u otras circunstancias lo aconsejaban, se mandaba el aviso más conveniente con el bergantín de la Plaza que  partía raudo hacia Málaga, demandando la ayuda correspondiente.

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La Batalla de Lepanto de Paolo Veronese. (3)

De momento Melilla quedaba libre del peligro turco que quedó conjurado por la gran victoria española en el Golfo de Lepanto (Grecia) el 7 de octubre de 1571; gesta en la que colaboraron con España, aportando naves en menor número y de acuerdo con sus posibilidades, estos pequeños núcleos y países: Venecia, Estados Pontificios, Génova, Orden de Malta, Gran Ducado de Toscana y Ducado de Saboya. Esta hazaña unida al prestigio de los invencibles tercios españoles de Flandes, era motivo suficiente para que en general España y los españoles, y en particular Melilla y los melillenses fueran respetados y temidos, y los acosos y refriegas que la ciudad sufría por parte de las cabilas fronterizas, desaparecieran durante un largo periodo de tiempo en que prevaleció la tranquilidad, que se extendió hasta mediados del siglo XVII. 

Por unos días, en 1574, frente a la costa de Melilla, sus habitantes pudieron recrear la vista con la poderosa escuadra que Felipe II había armado, al mando del Príncipe Vespiano Gonzaga Virrey de Navarra, para perseguir y destruir lo que quedaba de la Armada Turca en el Mediterráneo.  

En septiembre de 1575 un informe del Gobernador de Melilla remitido a Felipe II cifra  en 700 el número de habitantes, 55 más que hace casi una veintena de años, en el mismo año se construyeron los fuertes exteriores de San Francisco, San Marcos y San Pedro.

El 5 de febrero de 1576 un Breve Pontificio de Gregorio XIII puso término a la situación irregular en el nombramiento de los clérigos en todas las fronteras españolas de África, excepto en Orán, dependiendo desde entonces del Obispado de Málaga.

Felipe II, por Real Decreto de 25 de marzo de 1579, concedió ayudas extraordinarias para la reparación de la Iglesia de Melilla que sufrió serios deterioros debido a un terremoto ocurrido en meses pasados. Según el historiador Fernando de Castro, a finales de 1579 se construye la Ermita de la Victoria, al poco tiempo y  por convenir a la defensa de la ciudad, es trasladada de lugar y termina ubicada a la derecha en la Plaza de Armas, durará hasta 1721.

En el año 1580, Felipe II hereda el reino de Portugal que se une al Imperio español junto con la ciudad de Ceuta.

En el verano de ese año, proveniente de Asia, se propaga una epidemia de gripe por Europa que produjo veinte millones de muertos; se le llamó el “Gran Catarro” y fueron afectadas las zonas de Ceuta y Melilla. En ésta no existe o no se han encontrado datos del número de afectados.

En casi los tres siglos que estuvo en vigor la esclavitud en Melilla, solo se dieron cuatro casos de liberación gratuita de esclavos. En el año 1585, sucede lo que pudiera ser el primer caso de liberación de una esclava y su hijo en Melilla. Fue capturada el 27 de diciembre de 1573. Miguel Sáenz la bautizó junto a su hijo recién nacido; la pusieron por nombre Juana. Su hijo no nació esclavo puesto que en Melilla ya existía la libertad de vientre. 

La existencia de esclavos por parte de los moros en la zona de Melilla no se conoce, aunque pudiera ser que lo hubiera, de cautivos si se tiene constancia de su existencia.  

xxi cervantes

Miguel de Cervantes vivió con intensidad los hechos
de este capítulo, participó en la Batalla de Lepanto
y asaltado durante su travesía de regreso a la península
desde Nápoles, fue hecho prisionero por los turcos. (3)

En este año de 1585 el soldado Martín Jiménez Sevilla, nacido en Melilla, fue capturado por barcos ingleses cuando iba en una galeota cargada de provisiones para Melilla. Llevado a Londres, fue liberado gracias a un canje de prisioneros realizado en Dunquerque. Él mismo cuenta haber sido capturados otras dos veces por los turcos y, en ambas, canjeado por otros prisioneros.

En 1587 el Tafilar y el resto de los oasis al sur del Atlas, caen en poder de la tribu de los Beni Saad. En el territorio descubren y explotan yacimientos de hierro. De esta región, casi un siglo después a la caída de los saaditas, surgirán los orígenes de Marruecos.

El miércoles santo de 1587, una nave que iba a Melilla, con paños, lienzos y otras cosas, fue tomada por tres navíos ingleses a la altura de la isla de Alborán; no era la primera vez que se daban estos actos de piratería infligidos por ingleses, moros y turcos.

En 1595, una Real Cédula establece que las mujeres de oficios alegres al servicio de la guarnición de Melilla, eran las únicas que podían tener encendidos, hasta la madrugada, los candiles que les proporcionaban luz. Se les permitía practicar su profesión y se les facilitaban  las condiciones, pero se les prohibía el amancebamiento, que se castigaba con rigor. 

La Iglesia Parroquial de San Miguel ubicada, aunque existen dudas, en la calle que lleva su nombre, fue construida, entre 1596 y 1599, por el gobernador Martín Dávalos para ampliar las facilidades del culto en la ciudad ya que estimaba, con razón, que la Ermita de la Victoria tenía poca capacidad.

Melilla posiblemente se vería afectada económicamente por la declaración forzada de la bancarrota que se produjo pese a todos los ingresos provenientes de América, y no porque estos ingresos se vieran mermados por la piratería. Se ha demostrado, fehacientemente, que esta piratería realmente consistía en algunos cientos de piratas y no más de algunos docenas de barcos de poco tonelaje, que no tenían la capacidad para enfrentarse a los galeones españoles; y menos con el sistema de convoyes adoptados por los barcos de todos los reinos. Los piratas tenían que conformarse con pequeños barcos o algún galeón, aislado y atacado por varios barcos corsarios. Un estudio de la marina española ha demostrado que en 300 años sólo dos galeones españoles fueron apresados; y ambos por marina de guerra enemiga.

Las pérdidas de galeones, más bien, se debían a las inclemencias meteorológicas que motivaban terribles temporales; que era lo que más preocupaba a la seguridad de cualquier marina tanto en aguas atlánticas como mediterráneas.  

Al parecer la declaración de la bancarrota aludida, y decretada el 29 de noviembre de 1596, no se debió sólo a una falta exclusiva  de recursos, sino que fue una estrategia diseñada en secreto entre Felipe II y el presidente del Consejo de la Hacienda, Cristóbal Moura, con el objeto de advertir a los asentistas genoveses (que monopolizaban la provisión y suministro de víveres u otros efectos, al ejército de Felipe II), del abuso de sus intereses y de que no todo valía.    

El 13 de septiembre de 1598 subió al trono de España Felipe III, hombre de inteligencia limitada y con poco interés por la política que dejó en manos del Duque de Lerma, quien poco se interesó por Melilla y las otras plazas de soberanía española. 

Melilla, su entorno e historia